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jueves, 14 de febrero de 2019

Para siempre en tu mente

¡Déjame! ¡Que me dejes! O tómame, tómame. Aquí estoy. Ah, ¿que me quieres? Pues ya no estoy disponible. Me gusta otro. Solo quiero que seamos follamigos, claro que entonces tendríamos que hacerlo con condón. Estoy volviendo a hablar con mi ex novio. A él lo he querido más que a nadie. Solo a él le retwitteo todos sus eventos en mis redes sociales. Quiero volver a mi país. Nunca he sido tan feliz como en Madrid... pero he de irme. Págame otra copa. Quiero ir de vacaciones. No quiero ir de vacaciones. Hace demasiado frío. He estado en Canadá a 40 bajo cero. Me voy de vacaciones, pero sin ti. Estoy harta de tus reproches. Eres muy reclamón. Eres un impertinente. Sé que me quieres y yo también te quiero pero a mi modo. Si me dejas, sé que volverás. Si te abandono, dejo la puerta abierta para que en el futuro podamos volver. Si me dejas, sé que pensarás en mí. Si me tomas, te voy a hacer la vida imposible. Estoy pero no estoy. Soy pero no soy. Me puedes tomar pero no me puedes tener. Soy una cosa y la contaria. Me puedo meter por ese punto de fuga que forman tus miedos, tus complejos. Te condeno a tenerme siempre en tu mente.

sábado, 9 de febrero de 2019

¿Lo dejo o no lo dejo?

Estoy harto de mi novia, pero está tan enamorada de mí que... no sé... ¿Cómo se lo digo? ¿Cómo le digo que ya no la quiero? Bueno, en realidad no sé si nunca la he querido, pero en fin... ahora eso no es lo importante. Ahora lo importante es decírselo, pero ¿cómo?

¡Ya sé! Cuando me diga alguno de sus típicos comentarios egoístas le diré la frase:

- Es que no piensas en dos personas.

Eso funcionará. Aunque, en fin, no es que yo lo haga, para ser sincero. No soy precisamente la persona menos egoísta del mundo. Yo solo pienso en mí mismo.

¡Ya está! Le haré algún reproche y cuando ella conteste le diré:

- Estoy harto de tus reproches.

En fin, tampoco tengo que pensarlo mucho, porque los reproches se me dan muy bien. "Fíjate bien cuando pienses que te estás hundiendo: quizás hagas pie". Bueno, yo siempre hago pie. Tal vez ese sea mi problema.

¿Qué hago? ¿Lo dejo o no lo dejo? ¿Lo dejo... o no... lo dejo?

(Este relato ganó el concurso semanal de microficción del bar Aleatorio de Madrid).

domingo, 4 de noviembre de 2018

Los Camuñas

Y seguimos con nuestra ceremonia de premios a los ciudadanos del año en la sección de empresarios. En esta ocasión la premiada es la familia Camuñas. Un aplauso para los premiados. Antes de que vengan a recoger el premio quisiera hacer una breve semblanza sobre esta familia. Los Camuñas han forjado este pueblo. Muchos de los actuales negocios del pueblo los montaron ellos. Les damos el premio por crear la estructura socio-económica de este pueblo, que es tan rico en gran parte gracias a ellos. Básicamente, en lo que consiste su mérito es en extorsionar a otros empresarios que antes existían en este lugar; en hacer todo tipo de marrullerías para bajar los precios impidiendo que otras compañías pudieran triunfar, y en cometer toda clase de actos inmorales con el objetivo de quedarse con todo el mercado de este pueblo. Prácticamente, todo el pueblo trabaja para ellos o, mejor dicho, gracias a ellos viven a casi todo el pueblo. De hecho, actualmente son los únicos ricos del pueblo. Por todo ello, se merecen el premio a los empresarios del año.

domingo, 21 de octubre de 2018

Vic Vega, que estás en los cielos

Hola. Soy Vincent Vega. No Jesús de la Vega, Vincent Vega, Vic para los amigos. Tal vez me conozcan por mis apariciones en Reservoir Dogs y Pulp Fiction. Ese cabrón de Quentin Tarantino no me reflejó en la película como realmente soy. A ese tío solo le interesa el dinero y mostrar casquería para que los chavales vayan a ver sus películas. Pero el auténtico yo no es ese. Yo de pequeño sufrí mucho. Mis padres me maltrataban. Comencé a cometer algunos pequeños crímenes. De ahí a que me metieran en un correccional solo había un paso. Y de uno a otro… Mi infancia fue muy dura, chavales. Dicen que yo soy un gángster y, sí lo soy, pero al menos uno con clase. Que me cargara a un negro y llenara un coche de pedacitos de sesos y sangre solo fue cuestión de mala suerte. Claro, que peor fue que me mataran cuando estaba en plena giñada.